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Un
versículo de la Biblia dice:
"No os
engañeís; de Dios nadie se burla; lo que un hombre sembrare, eso
también cosechará".
Cada uno
recoge lo que siembra, ya sea en esta vida o en vidas anteriores
(Ley de Karma).
¿"Qué ocurre
cada vez que el hombre mata un animal para utilizarlo en su
alimentación"?
Está
sacrificando un hermano menor, interrumpiendo su evolución y
contrayendo deudas kármicas que en algún momento deberá saldar.
Cristo dijo:
"Lo que no quieras para ti, no lo quieras para nadie".
En ese
"nadie", quedan incluidos los animales que son sacrificados por el
hombre "civilizado" en aras de un placer transitorio. Ese "nadie" ya
ha comenzado a tener conciencia o vestigios de conciencia.
Todos los
animales sufren. Los alados sienten menos, pues son menos
evolucionados, al igual que los peces, exceptuando el delfín y la
ballena. Los animales de 4 patas sufren mucho más.
Cuando se
desea pasar de un régimen carnívoro a una vegetariano, se deben
dejar primero las carnes rojas, luego las blancas y finalmente los
pescados y los mariscos, respetando así la escala evolutiva y
logrando una mayor elaboración del camino emprendido.
Cuando se le
quita la vida a un animal, se supone simplemente que se está ante la
presencia de un cadáver. Mas no es así de sencillo.
Sólo ha cesado
la vida de un cuerpo físico, pero las vibraciones de ese alma grupo
sobreviven a la disolución del mismo. Esas vibraciones animales
están presentes tanto en el entorno que nos rodea como en la carne
(cuerpo) que luego va a ser consumida.
Esas ondas
vibracionales densas, pesadas, varían de acuerdo al tipo de animal:
cerdo, vaca, pollo, etc. Esa carga pesada y densa nos interpenetra y
no nos permite una adecuada evolución y desarrollo espiritual.
Me gustaría
concretar este sentir y pensamiento citando un trozo del libro
"Caminos para la Cura Interior" de Trigueirinho:
"La dieta
vegetariana y frugívora es de gran ayuda en el proceso de elevación
del nivel vibratorio del cuerpo físico, aunque el proceso
alimenticio correcto tenga que reformularse continuamente. Las
reglas fijas y los conceptos cristalizados pueden perjudicar una
alimentación correcta. Los alimentos pesados y grasos mantienen el
cuerpo en un estado de inercia que dificulta contactos superiores.
Las carnes de cualquier especie le inducen una vibración animal,
impidiéndole tornarse más sensible a la vibración espiritual. A
través del consumo de carne, el hombre retorna a lo que ciclos atrás
empezó a abandonar, cuando su esencia viva transmigró hacia el reino
humano. A pesar de que esto es hoy evidente para cualquier mente
reflexiva, me gustaría agregar que alimentarse de carne no es sólo
un comportamiento retrogrado sino también uno de los factores que
están impidiendo que el sufrimiento humano sobre esta tierra, sea
aliviado. Conduciendo los animales hacia el dolor y la muerte,
engendramos situaciones semejantes para nosotros mismos a corto,
mediano o largo plazo, dentro de la Ley de Causa y Efecto".
Al matar
animales para alimentarse no sólo se interrumpen vidas sino que se
actúa desde la violencia, a pesar de no ser el que ingiere el
alimento el autor del acto.
El que puede
matar o acepta la matanza pasa a ser cómplice. ¿Cuánto más nos queda
por transitar entre quitarle la vida a un animal o a un hombre…?
Evidentemente
en el curso de la vida hay por el momento situaciones de fuerza
mayor que son inevitables. Así matamos microbios al bebe agua o
insectos u hormigas al caminar. Hay una mínima necesidad de matanza
que permite mantener el equilibrio que no es considerada asesinato.
Está libre de la Ley de Karma.
Lo concreto es
que tenemos que matar lo menos posible ya que no podemos evitarlo.
Y, si cada uno se detiene analizar su vida, verá que sus logros
(efectos), dependen de su accionar. Nada es azaroso ni se da porque
sí. Ya lo expresó muchos años atrás José Ingenieros:
"El hombre
es el arquitecto de su destino".
Una casa bien
construida y bien cuidada es bella a pesar del paso de los años y
mala construcción trae problemas a sus habitantes.
Detengámonos
unos minutos en este ejemplo concreto y cada uno analice como
construye su propio ser, como se proyecta hacia el mundo externo,
que espera de sí mismo y que desea de esta vida y de su relación con
sus semejantes. Este pequeño tiempo de análisis interior permitirá a
cada uno responder a lo expuesto anteriormente.
Reafirmando lo
antedicho me gustaría citar a Mahatma Gandhi:
"La no
violencia es la mayor fuerza
a
disposición de la humanidad.
La fuerza
no proviene de la capacidad física,
Sino de una
voluntad indomable"
"La
experiencia enseña que la comida animal es inapropiada para aquellos
que quieren poner freno a sus pasiones".
Frente a todo
lo expuesto cabe preguntarse:
"¿Qué
ocurre cuando nos alimentamos con plantas y semillas?"
En principio
el sistema sensitivo de los vegetales es muchísimo menor al de los
animales. El vegetariano se nutre de alimentos vivos, pero utiliza
aquellos a los que se provoca el menor dolor posible. Por el momento
el hombre no puede vivir sin comer verduras o frutas.
El Profesor
Nicolás Capo resume muy claramente este concepto:
"La fruta
propiamente dicha es lo que la Naturaleza nos presenta en forma de
pulpa o producto en que no se atenta contra ninguna vida, contra
ningún germen y por tanto ha de comer el hombre lo que ya maduro,
estorba a la semilla. Esto no quiere decir de ninguna manera y en
ningún sentido que no debamos comer almendras, nueces, avellanas,
piñones, cocos, etc. Por ser semillas, si bien impedimos - no
matamos- que crezca una nueva planta que esta en embrión, en germen,
en aquella diminuta semilla hacemos un bien por otra parte a las
necesidades fisiológicas del cuerpo humano, ingiriendo esas semillas
que benefician al hombre. Y no como ocurre con las carnes de
animales andantes, volátiles, nadadores, crustáceos, saltadores y
rastreros, que lejos de darle vida, la darán prematura muerte".
Creo que esto
es válido para ser trasladado a las raíces que crecen bajo tierra.
Nuestro cuerpo
es un templo divino, es el templo del alma, debemos amarlo y
respetarlo, no convertirlo en cementerio…
Silvana
Ridner
Terapeuta
Nutricional y Floral
La Casa de
Silvana |