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Queridos hermanos, mi
alma se enaltece, bebe de la esperanza del aliento de amor, del
impulso bendito de la vida, encontrar que aún las palabras pueden
ser bellas, que son el reflejo de la cimiente cautelosa y profunda,
emanada en breves bostezos de luz
Agradezco la sensación de placer, de la colmada seguridad de no Ser
sola, congruencias de vidas al borde del camino a la espera y
sosiego de Ser en Todos.
Presencia, no
estamos solos
Emanuel va a ser papá, se caso con Elizabeth con una niña de tres
añitos llamada Nicol, muy vivaz, despierta y traviesa como todo niño
a esa edad..
Esa tarde
Emanuel llegó de su trabajo, entro a su casa y lo recibió Nicol con
un fuerte abrazo y besos.
-Papi, vino el
abuelo, me dijo que no me asustara que no me iba a hacer daño y que
te diga que él esta siempre a tu lado cuidándote y que te diera un
beso grandotote-
Emanuel
asombrado le pregunto
¿Quien vino?
-¡Ese, el
abuelo! Contesto Nicol apuntando con su dedito pequeño la fotografía
atesorada del padre de Emanuel sobre la chimenea, la última, antes
de su desaparición física cuando él tenía ocho años.
Rápidamente
tomo la fotografía en sus manos y mostrándosela volvió a preguntar.
- ¿Quién, éste?
¡Si, ya te
dije! contestó Nicol algo molesta debido a la insistencia de Emanuel
¿como no podía entender lo que le manifestaba? …
Con naturalidad
volvió a su juego con la muñeca, ella, ya había cumplido
entregando el recado.
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